jueves, 6 de octubre de 2016

SOLUCIONES DE HUMANIZACION EN LA ATENCION DE SALUD

Hoy se reconoce que la atención integral a la persona, la familia y grupos de la comunidad, es el objetivo primordial de los profesionales de la salud. El sujeto de la atención es la persona, por lo tanto el respeto a su dignidad, el valor de su vida, los derechos que tiene como ser humano a la salud, al bienestar, la seguridad, la paz, la educación, el trabajo, la recreación, etc. son directrices que orientan la dimensión técnico-científica y ética de esta atención.
Cuando se hace referencia a la atención, se entiende ésta como el cuidado que se brinda a la persona, en forma integral, a través de la interacción profesional-persona y no como el cuidado de la enfermedad. Se ofrecen cuidados a la persona para ayudarla a mantenerse saludable, o para ayudarla a afrontar los riesgos o manifestaciones de un problema de salud, o para adaptarse a vivir con limitaciones.
Si la atención en salud se centra en el valor, en la dignidad de la persona, en sus necesidades y derechos, y no en la enfermedad y la tecnología de diagnóstico y tratamiento, ésta tiene su verdadero sentido y la persona se siente atendida, porque se hacen evidentes los elementos de la ética de la atención tales como la interacción, el conocimiento, el deber profesional y la fuerza moral.
La interacción es dialógica, simétrica entre el profesional y la persona atendida. Esta interacción se construye a partir de la confianza y progresa con el respeto y el afecto; en dicha interacción se tienen en cuenta los valores de las personas involucradas.
Entonces ante el paciente la actitud que adopte el profesional de la salud, debe estar matizada de tolerancia, sensibilidad, respeto y amor frente a ese ser humano; es bueno insistir en que no solamente son importantes los conocimientos, las habilidades, el dominio de técnicas y destrezas, sino que se requiere además de una actitud recta y una comunicación con la familia y con los demás integrantes del equipo de salud, para lograr satisfacer las necesidades de la persona a quien se atiende.
El saludar y presentarse a la persona enferma debe ser señal clara de reconocimiento como ente individual y único. La cortesía y una sonrisa favorecen el acercamiento, confianza y seguridad para alguien que se enfrenta a una situación nueva, llena de incertidumbre, estrés, angustia y expectativa, como es la enfermedad.
Mirar al interlocutor, establecer un contacto visual con él, es el paso inicial de una efectiva relación interpersonal. El tacto es parte importante del lenguaje, un simple apretón de manos, una palmada en el hombro, pueden calmar y tranquilizar a una persona ansiosa.
Por otra parte la información sencilla, clara y exacta sobre el paciente, el actuar con rapidez, con decisión y manteniendo la calma, especialmente en caso de emergencia, transmite seguridad y confianza tanto al paciente como a su familia.
La prudencia es fundamental en los comentarios que se hacen frente a la persona enferma.
Cada uno responde de manera diferente ante la enfermedad. Es el profesional de la salud, quien debe tratar de conocer y comprender la situación y respuesta de cada uno para poder ofrecer apoyo, reforzar las defensas, hacerlo sentir protegido y seguro, responder a las preguntas que formule, darle la información precisa y comprensible.
Es útil y beneficioso crear espacios y animar al paciente para que exteriorice sus sentimientos y reflexiones, permitirle que exprese lo que siente: miedo, ira, culpa, ansiedad, tristeza, con el fin de disminuir la frustración causada por su situación de salud.
Es importante además llamar al paciente por su nombre y no con calificativos estereotipados de presunta "ternura", como abuelita, madrecita, gordita, mi amor, los cuales dichos completamente fuera de su verdadero contexto, son términos que en algunos casos pueden llegar a desorientar y siempre afectan la autoestima, aparte de que podría ser una falta de respeto con el paciente. En cambio cuando se identifica a alguien por su nombre se le hace sentir valorado como persona, se le individualiza, se le hace sentir importante, más seguro y con mucho menos frialdad.
La invasión por parte de la tecnología en los diferentes servicios, en donde la vida completa está en manos del personal que brinda cuidado, los conocimientos científicos, los descubrimientos y avances tecnológicos, son importantes, pero es importante hacer énfasis, en que no se puede permitir que la intervención se centre únicamente en el cuidado de sondas, equipos, catéteres, el cuidado debe ir mucho más allá; el cuidado debe estar centrado en el paciente como persona, y a su alrededor está la tecnología, el equipo de salud, la familia, etc.
Se debe velar por el ambiente mediante medidas que contribuyan a la disminución del ruido, la disminución de la luz innecesaria, con las cuales se favorece la disminución de la angustia y el estrés que inevitablemente genera el hecho de estar hospitalizado.
Igualmente es tranquilizante el amable contacto personal, el tomarlo de la mano, el afecto generado por el contacto físico, las explicaciones con voz firme pero moderada, así parezca que no escucha, también contribuyen a generar tranquilidad.
Se debe ser cuidadoso: la persona enferma no necesita que se le exprese compasión y piedad, sino todo lo contrario, necesita palabras positivas dentro de una actitud igualmente positiva que genere energía y lo estimule en su proceso de recuperación, al tiempo que se le ayuda a ver que el dolor engrandece y fortalece, mostrándoselo de una manera positiva o ayudándole a profundizar en el sentido trascendente que el paciente le ve.


Hoy y siempre
Una sonrisa cordial
Mostrara el rostro
A quien espera atención;                     ¡SERVIR CON ALEGRÍA
Nuestra mejor actitud,
Interés y tolerancia
Serán fuente de respeto,
Mutua paciencia y ayuda
Obremos pensando siempre.


“7 CLAVES PARA HUMANIZAR LOS SERVICIOS DE SALUD"

Fundamental es que se inicie con la decisión de la alta Dirección de humanizar los servicios de salud para que se  convierta en una política institucional que trascienda lo meramente filosófico y se concrete en un plan institucional al cual se le asignen los recursos y  el tiempo requeridos, dicho plan no puede ser cortoplacista porque solo las acciones que se mantengan en el tiempo logran generar un cambio cultural que es en esencia el que se pretende con un plan de humanización de los servicios de salud, el enfoque debe ser integral con un alcance que logre permear todos los procesos organizacionales. Es trascendental que la humanización haga parte del modelo de atención para que todos los que se involucren en el proceso de atención al paciente lo tengan como referente en los momentos de verdad.

La primera clave es la SEGURIDAD DEL PACIENTE, no podemos hablar de servicios humanizados si estos no garantizan la seguridad en todo momento tanto para el paciente como para su familia y el personal de salud. Es por esto que la institución debe trabajar un programa de seguridad que incluya el manejo sistemático y responsable de los riesgos desde su identificación, clasificación, priorización y administración, hasta la generación de barreras de seguridad para disminuir su impacto, y el seguimiento y monitorización del riesgo para la toma de decisiones por parte de la alta dirección.
La segunda clave es el MEJORAMIENTO CONTINUO DE LOS PROCESOS, sobre todo los que tienen que ver con la atención del usuario, que siempre debe estar orientada hacia las necesidades del paciente y su satisfacción, esto implica el desarrollo del Talento Humano. Se deben buscar procesos seguros y costo efectivo.
No sería posible humanizar los servicios de salud si no existiese una política, estrategia o programa de MANEJO DEL DOLOR, como tercera clave. Se requiere una oportuna detección y manejo interdisciplinario de los casos que requieren intervención aguda del dolor, independientemente del tipo de atención o servicio que requiera el paciente. Es necesario optimizar los recursos humanos y técnicos disponibles, en busca  de una experiencia sanadora y humanizada
La cuarta clave es la CALIDEZ en la atención, entendida esta como trasmitir al paciente y su familia calor humano genuino, generar empatía, tener una actitud diligente y optimista y propiciar un ambiente cálido y agradable. Es quizás en este punto en el cual el trabajo con el talento humano de la organización se vuelve una prioridad desde el proceso de selección, capacitación, entrenamiento y generación de cultura.
La quinta clave es la COMUNICACIÓN ASERTIVA que se logra cuando se genera confianza y se  establecen canales de comunicación eficaces que permitan escuchar las necesidades, sentimientos, deseos y opiniones del paciente y permitan transmitirle de una manera clara y cálida la información que se requiere de acuerdo a la condición de cada ser humano
La sexta clave es la INFORMACIÓN que se brinda al paciente y su familia, la cual debe ser clara, completa y suficiente  para que les permita tomar las decisiones más apropiadas para su manejo y cuidado en salud. El consentimiento informado, es el acto médico de informar al paciente cuales son las alternativas terapéuticas para su enfermedad y las posibles consecuencias de estas, forma parte fundamental de la relación médico paciente, además de ser una obligación legal y ética.
Y finalmente como séptima clave, la FIDELIZACIÓN DEL PACIENTE que consiste en lograr que los usuarios que han recibido los servicios, se conviertan en un cliente frecuente, logrando una relación estable y duradera. Las estrategias de fidelización son de por si estrategias de humanización, por que buscan además de hacer sentir bien al paciente, hacerlo partícipe del servicio de salud que está recibiendo. 

NO OLVIDARSE DE LAS 7 CLAVES PARA BRINDAR UN MEJOR SERVICIO DE ATENCIÓN AL PACIENTE.
PRACTIQUEMOS LA HUMANIZACIÓN DESDE AHORA!!!!!! 

PROBLEMÁTICA EN EL SECTOR SALUD: DESHUMANIZACION

Una de las mayores problematicas al sector salud en la actualidad es la relacionada con el abordaje integral del ser humano. La crítica atraviesa temas fundamentales como la definición de salud (equilibrio físico, mental, social; autonomía, interdependencia, goce legítimo, etc.), enfermedad (desequilibrio, patología), sistema sanitario (accesibilidad a los servicios, noción de derecho, costo), asistencia integral (en todas las fases del proceso de atención), entre otros asuntos de alta complejidad y controversia. 

La deshumanización no es patrimonio exclusivo del sector salud. En todos los sectores sociales se enfrentan crisis relacionadas con la pérdida de vista del ser humano, la masificación y la cosificación del sujeto. Es la sociedad en la que vivimos y de la cual los trabajadores de la salud formamos parte, la que parece olvidarse de su propia esencia y pierde de vista al ser humano que hay detrás de la vida en comunidad. Tal vez, la deshumanización sea vista como algo más criticable en el caso de los servicios de salud, pues albergamos la esperanza de que, cuando enfermemos, es decir, cuando seamos más vulnerables que de costumbre, al menos en los servicios de salud nos reciban con afecto, consideren nuestra esencia, comprendan nuestro drama, reconozcan el ser humano integral que somos y no simplemente que seamos considerados como una patología, un número, un examen por realizar, un afiliado a determinada empresa, una cuenta que presentar o un ingreso que generar. 
Lamentablemente, la práctica parece mostrar lo contrario: los servicios de salud se han convertido (sin generalizar) en una mercancía, hay indolencia, el mundo de la salud está cada vez más definido desde la enfermedad, una pérdida de vista de las relaciones humanas, el trato y la comunicación son evidentes. Los trabajadores de la salud, cada vez con mayores presiones laborales, con dificultades salariales, pérdida del ingreso y dificultades para mantener su estatus, reaccionan ante su propia situación, a veces agravando la distancia. El lenguaje que tanto debería unirnos, nos separa, las personas escuchan en los servicios de salud, términos que ignoran y Revista Normas & Calidad 9 que se refieren a su propio cuerpo, a su futuro, a su vida. Desbordados por la tecnología, que se supone al servicio de las personas, la relación entre los seres humanos que prestan los servicios y los que los reciben, ha pasado a ser mediada por máquinas: contestadores automáticos y grabaciones nos programan las citas; todo tipo de exámenes ayudan al médico, pero remplazan el diálogo y la cercanía, la tecnología define la vida del hombre. Las expresiones de poder y en ocasiones de arrogancia terminan afectando la vida de las personas necesitadas y de todo ello surgen críticas de fondo, que restan importancia a los logros y resultados positivos de la atención. Sin un análisis de todas estas situaciones, las ciencias de la salud, atraviesan una grave crisis (se podría decir humanitaria). 


HUMANIZACION DE LA ATENCION


Humanizar es un asunto ético, que tiene que ver con los valores que conducen nuestra conducta en el ámbito de la salud. Cuando los valores nos llevan a diseñar políticas, programas, realizar cuidados y velar por las relaciones asociadas con la dignidad de todo ser humano, hablamos de humanización. Por ello es de gran importancia tener en cuenta la preparación de los profesionales en salud para la concientización  y sensibilización con respecto a la atención de los usuarios, que debe realizarse en el contexto de la ética y los valores, de este modo se pretende atender al paciente y suplir sus necesidades a nivel físico, emocional, intelectual y social.  Es de gran importancia que las instituciones prestadoras de servicios de salud, las universidades y organizaciones que forman profesionales en salud, implementen capacitaciones en humanización y que dichas temáticas sean fundamentales en la atención y formación del personal, así se logra que las personas y usuarios de la salud sean considerados como seres humanos en un sentido global.
Se necesita que este derecho de primera generación sea garantizado por el Estado como lo establece la Constitución para que los usuarios no sean los perjudicados, quienes tras haber logrado acceder al servicio después de cumplir requisitos múltiples y largas filas en algunos casos, se encuentren con servicios de regular calidad  y atención. Se debe entonces contar con profesionales en continua preparación para la humanización de la atención, mediante cursos, capacitaciones, talleres, seminarios, conferencias,  que  brinden la oportunidad de instrucción al personal prestador de servicios de salud para mejorar la calidad de atención al usuario mediante la práctica de valores y principios humanísticos, todo encaminado a  la transformación de la relación médico-paciente.
Las instituciones prestadoras de servicios de salud, en el proceso de planeación de la atención, deben tener  una política de atención humanizada que incluya criterios para el paciente y el personal de la institución. Debe tenerse en cuenta, entre otros aspectos, las condiciones de privacidad y confidencialidad durante la atención del paciente, la definición de horarios de visita que consulten las necesidades de los pacientes de acuerdo con su vulnerabilidad y preferencias, el manejo de la información entregada,   la administración de medicamentos en horarios articulados con el reposo de los pacientes, condiciones de silencio, hotelería y confort de la infraestructura  física, condiciones locativas y tecnológicas que promuevan atención oportuna y la reducción de esperas, las condiciones biométricas (peso, talla) para el cuidado, la atención cortés y respetuosa a pacientes y familiares, estrategias de cuidado con orientación lúdica especialmente en niños, el respeto por el cuerpo del paciente fallecido y el apoyo emocional a familiares, así como el desarrollo a todo el personal de habilidades para la comunicación y el diálogo.
En general el eje y enfoque de la humanización de los servicios, además de ser una política para la planeación de la atención, debe contemplar las estrategias a desarrollar, el  apoyo desde el direccionamiento estratégico y la gerencia, la existencia de instancias de apoyo como los comités de ética, la gerencia del talento  humano,  salud ocupacional y   atención al usuario, entre otros.
Es necesario promover la cultura de la humanización de los servicios, el proceso de preparación del personal, líneas de intervención con usuarios y clientes internos, la práctica de valores y principios humanísticos y desde la gerencia del talento humano propender por el respeto a la dignidad humana, la humanización, la motivación y el reconocimiento.


 "EDUCAR LA MENTE SIN EDUCAR EL CORAZON, 
NO ES EDUCAR EN ABSOLUTO" (Aristoteles)